Tres tardes a la semana, y mientras nuestros hijos entrenan, los padres compartimos grada y refresco en el campo de fútbol.  Durante esas horas, siempre nacen temas a debatir de lo más variopintos. Corrupción, Gobierno, Podemos,  Frente  Atlético, etc.  Los debates van cogiendo temperatura de forma paulatina, y hacen que el ambiente se caldee, de forma que no notemos el frío ambiental.

Hoy tocó el turno al precio del petróleo.

Todo nació de una reflexión en voz alta de este porte: “Toda la vida oyendo quejas de que el petróleo está cada vez más caro y ahora que baja, resulta que también es un problema. Por lo visto vamos a entrar en deflación por ello”. A partir de aquí, opiniones para todos los gustos, y no digo que haya habido consenso, pero llegamos a las siguientes conclusiones:

Si entendemos por deflación la caída sostenida y prolongada del IPC, esta brusca bajada del crudo, hace que debido a que la inflación de la economía española se ve afectada en un alto porcentaje por la variación del precio del petróleo, haya hecho que ésta sea negativa. Pero este abaratamiento de la energía, hará que baje un input (materia prima) que España necesita importar y que provocará que las familias dispongan de más renta para gastar o ahorrar y que las Empresas minoren sus costes energéticos y que obviamente descienda la presión sobre el alza de los precios.

Por tanto, si el consumo y la actividad no descienden, y comparando con algún índice pendiente de conocer, estaríamos hablando de una deflación que no es mala , o mejor es buena (como el colesterol), ya que no pone en  peligro al PIB, sino más bien, puede suponer un estímulo a la actividad.

Cierto es, que esto no sirve para la totalidad de las Empresas. Repsol por ejemplo, verá como sus materias primas sufren una devaluación importante. Países Emergentes y productores, verán afectados sus números en virtud de este descenso del precio. Pero nuestra balanza de pagos agradecerá el recorte en las importaciones ya que esta partida es un factor importante en el desequilibrio de la balanza comercial, financiación exterior, (Importación de hidrocarburos) sin olvidar el ahorro que supondrá en los gastos energéticos y el transporte.

Rusia, Ecuador, Venezuela, Emiratos… no firmarían

Así que en recuerdo a Don Ramón de Campoamor “ En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira……….

 Vicente Rodríguez Domingo

Socio y Experto en Financiación en Estbau  S,L,